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Thread: Mi comadre Ana

  1. #1
    elser is offline Comentarista de Relatos
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    Jun 2007
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    Mi comadre Ana

    A Ana, mi comadre la conozco desde hace varios años, antes de que se casara, obviamente es varios años menor que yo, ahora tiene dos hijos, de los cuales soy padrino. Su esposo, Alberto, es un buen hombre, pero siempre anda metido en líos.

    La relación con mis compadres siempre ha sido muy cercana, acuden a mi esposa y a mi para platicarnos todos sus problemas, y siempre se han ido con algún consejo.

    Ana, tiene 26 años, yo 37. Ella siempre me ha llamado la atención, tiene un cuerpazo y en especial unas nalgas de miedo, su busto es pequeño, pero siempre le sabe sacar partido, con escotes y blusas ajustadas. Cuando usa falda siempre se le ajustan al cuerpo y con pantalones ni se diga.

    Alguna ocasión, Alberto salió de la ciudad por un problema grave, los niños se quedaron con la madre de él y mi comadre acudió a nosotros por un consejo.

    El problema era bastante grave y nos llegó la madrugada platicando del mismo. Mi esposa al día siguiente salía a un curso en otra ciudad y le dijo a mi comadre que se quedara a dormir, porque ya era bastante tarde para salir a la calle.

    Le dejamos el estudio, nosotros no teníamos hijos en esa época.

    Mi esposa y yo nos quedamos despiertos un rato comentando la situación, hasta que nos venció el sueño. Poco más tarde, se levantó mi esposa a bañarse y arreglarse para salir al curso que estaba a unas tres horas en carretera.

    Bajé con ella, le abrí el garage y nos despedimos.

    Entré a la sala y ahí estaba Ana sentada con un pijama que le había prestado mi esposa.

    - Buenos días, ¿cómo estás?
    - Que pena, creo que mejor me voy
    -¿Por qué?, duérmete otro rato y te vas más tarde y más descansada.
    - Es que ya se fue mi comadre
    - ¿Y eso qué?, estás en tu casa, mira, duérmete y al rato desayunamos
    Por mi cabeza no pasaba la idea de hacer nada con Ana, y menos en mi casa.
    Me tomó la palabra y se subió a dormir, yo hice lo mismos.

    Cerca de las ocho de la mañana me levanté para bañarme, lo hice rápido para salir temprano a la oficina, ya se me había hecho tarde.

    Salí del baño y la encontré en mi cuarto.

    -¿Oye, podrías prestarme unas chanclas de baño?
    -si, como no, ahí en el closet abajo están las de mi mujer, tómalas.

    Se acercó al closet a tomar las chanclas y al agacharse, a través de la pijama me mostró ese culo que se cargaba con un pequeño calzón que se le metía en el culo por un lado. Sentí que se me paraba la verga y me puse las manos enfrente para que no lo notara.

    Se levantó y salió para ir al baño.

    - Compadre, ¿tienes una toalla que me prestes?
    - Están en la repisa
    - No, no hay nada
    - Bueno, te llevo una

    Toqué la puerta del baño y entré, la regadera estaba atrás de un cancel.

    Al entrar, le di la toalla de lado para evitar verla, pero antes me fijé en el espejo que estaba al frente, un gran espejo que había puesto ahí mi esposa para verse de cuerpo completo, obvio que abarcaba una buena parte de la pared.

    Ví su cuerpo completo, una pequeña mata de vellos oscuros entre sus piernas, sus pezones, sus piernas.

    Al recibir la toalla se volteó mostrándome sus hermosas nalgas, redondas, paradas, goteando l agua de la regadera.

    Por un instante se cruzaron nuestras miradas y me salí un poco avergonzado pero bastante excitado.

    Bajé a preparar el desayuno y a poco rato llegó Ana, con el cabello húmedo y nos pants blancos de mi esposa que había encontrado en el closet.

    -¿No se enojará mi comadre porque me puse sus pants?
    - No por supuesto que no

    Los pants le quedaban muy ajustados, mi esposa es bastante delgada, así que parecía que iba a reventar las costuras. La pucha se le marcaba completa, con la costura metiéndose en medio.

    Me volvió a poner a mil.

    Nos sentamos a desayunar y seguimos hablando de su asunto. Yo veía como pasaban los minutos y no tenía para cuando callar.

    Se levantó para traer de la cocina el salero y no pude dejar de admirar sus nalgas, completamente partidas por el pants, sin ninguna marca del calzón, lo que me hizo suponer que no traía.

    En ese momento decidí que no iba a ir a la oficina y que me la tenía que coger, ahí o en otra parte.

    Regresó y volvimos a la plática. En algún momento me dijo:

    - No se como pagarte lo que has hecho por nosotros
    - No te preocupes, pero hay muchas maneras.
    - ¿Si cuáles?
    - Pues no se, por ejemplo quedándote mas días aquí con nosotros.
    - A pero eso no es pagar, eso es dar molestias.
    - Te juro que no, menos ahora que mi mujer no está
    - Con más razón, imagínate, sería un abuso
    - No, porque así yo tendría compañía cuando regrese de trabajar y puedo platicar con alguien
    - ¿A poco te da miedo estar solo?
    - No, pero es mejor estar con alguien.
    - ¿ y qué más?
    - Pues no se, lo que sea
    - ¿Por ejemplo?
    - ¿Te digo?
    - Si
    - Bueno, voy a hacerlo, pero si te molesta hacemos de cuenta que no dije nada
    - Sale
    - Promételo
    - Lo prometo
    - Sale, bueno, pues dormir juntos
    - ¿En serio?, ¡Oye! ¿y mi marido y tu mujer?
    - No tienen porque enterarse
    - ¿Y si se enteran?
    - ¿Quién les va a decir?
    - Pues no sé, siempre salen las cosas
    - Sino lo decimos nosotros nadie más lo va a saber, ¿no crees?
    - Pues si, tienes razón, pero... no creo que debamos
    - Ves como no ibas a querer
    - No si si me gustaría, pero me da pena
    - Hacemos a un lado la pena, total si no resulta no pasa nada.
    - Bueno, pero que conste que nadie se va a enterar
    - Claro que si

    Me sorprendió lo fácil que estaba resultando, así que decidí no dejarla que se arrepintiera. Me levanté de la silla y me acerqué a ella por detrás, le use las manos en los hombros y le besé el cuello.

    Poco a poco bajé las manos hasta ponerlas en sus pechos, tampoco llevaba bra, así que pude juguetear libremente con sus pezones.

    Volteó el rostro y nos besamos, jugando con las lenguas.

    Se levantó y se puso frente a mi, la tomé por la cintura y la atraje hacia mi, poniendo mis manos en su cintura, sentía su pucha en mi pantalón.

    Baje las manos hasta sus nalgas y ¿Por fin pude tenerlas en ellas! ¡Grandes, redondas, duras!, las acaricie, las apreté, puse mis dos en la entrada de su culo, intentando meter los dedos.

    Se dio la vuelta, restregando su culo contra mi, mientras ponía mis manos en sus pechos, le subí la camiseta y los acaricié, pellizque los pezones.

    Bajé una manos y apreté su pucha por encima del pants, colocando un dedo en medio de ella, metiéndolo con todo y tela, metí la misma mano en el pants y encontré su pucha desnuda, levemente hinchada, metí un dedo, y después otros, ella se arqueaba pegando sus nalgas contra mi.

    No pasó mucho tiempo cuando se vino, dando unos quejidos leves, dejé mis dedos dentro hasta que dejó de hacer ruido.

    La llevé hasta el sofá y la senté en él. Me quité la ropa con urgencia y me quedé en pelotas, la verga bien parada.

    Tomó la verga con una mano y se la llevó a la boca, metiéndosela en ella, recorriéndola con la lengua de arriba a abajo, mirando hacía arriba, la dejé hacer un rato, pero en realidad lo que quería era metérsela a ella.

    La tomé del cuello y la levanté, frente a mi volví a poner mis manos en sus nalgas, acercándola a mi, bajé el pants y brincaron su vellos.

    Me senté en la orilla del sofá y terminé de quitarle el pants, besando su vientre hasta llegar a su pucha, metí mi lengua en ella, dando vueltas adentro, mientras separaba sus nalgas para poder poner mi dedo dentro de su culo.

    Cuando estuvo nuevamente a mi, me eché hacía atrás y la jalé de la cintura para que se sentara en mi, abrió las piernas y se sentó, clavándose la verga poco a poco.

    La tomé de las nalgas para empujarla más y más, cuando estuvo dentro empezó a moverse con mucho ritmo, de adelante hacia atrás y en movimientos circulares. En verdad sabía coger Ana.

    Se vino varias veces, mojando la alfombra, le mamé las chichis, mordisqueando los pezones.

    Cuando sentí que me iba a venir le pedí que cambiáramos de posición. La acosté en el sofá y me puse encima de ella, se la metí poco a poco, movimos un buen rato, pero por lo incomodo le pedí que cambiáramos nuevamente.

    La coloqué hincada en la orilla del sofá, con las piernas abiertas, desde esa postura se le veía más grande el culo.

    Me agaché un poco y le puse la verga en la pucha, metiéndola de una vez toda, ella levantó más las nalgas, poniendo la cara en el asiento, lo que me permitió levantarme todo.

    Me apoyé en sus nalgas y continué metiéndola y sacándola, pude mi pulgar en la entrada de su culo que se abría y se cerraba al ritmo de la cogida que le estaba dando.

    Presioné un poco y metí el pulgar en el culo, casi completo.

    Al fin pude venirme en ella.

    Me salí y me acosté en el sofá a su lado. Descansamos un rato, sin decir palabras, empecé a juguetear con su pucha, metiendo los dedos hasta que volvió a estar húmeda.

    La levanté y la llevé a la cocina, me la quería coger en el banco en que tantas veces lo había hecho con mi mujer.

    La senté en el banco que tenía la altura perfecta, le alcé las piernas y se la metí sin piedad, sacándole un gritito.

    Estuvimos un buen rato ahí, hasta que me dijo que se había cansado, que cambiáramos de posición.

    Se bajó del banco y la voltee, se abrió de piernas inclinada sobre el banco y me dispuse a metérsela de nuevo, pero al ver su culo abriendo y cerrando como capullo, se me ocurrió metérsela por ahí.

    Puse mi verga en la entrada de su culo y a pesar de que empujaba no podía meterlo, hice varios intentos y no pude.

    - ¿Por qué no le pones algo?
    - ¿Cómo qué?
    - No se, crema, algo

    Se me ocurrió ponerle aceite de cocinar, era lo único que tenía a la mano.

    Tomé la botella de aceite y me puse un poco en los dedos y un poco en la entrada del culo, metí uno, dos y tres dedos, realmente funcionó.

    Tomé mi verga con una mano y se la puse en la entrada del culo, esta vez entró sin mayor problema, aunque frunció las nalgas
    - Me duele
    - ¿Mucho?
    - Un poquito
    - ¿Le pongo más?
    - No métela despacito

    Seguí metiéndola poco a poco, hasta que estuvo dentro. Espere un poco sintiendo como palpitaba mi verga dentro de su culo y como apretaba el esfínter, lo cual hizo que se me parara más.

    Empecé a mover despacio, hasta que pude meterla y sacarla, poco a poco, después la sacaba y la metía toda sin mayor problema.

    Nuevamente se vino dos o tres veces mojando el piso de la cocina, como ya me había venido me tarde un buen rato en venirme hasta que lo logré.

    Empujé la verga completa dentro de ella para no despreciar ni una gota hasta que me quedé seco.

    Me salí y me limpié la verga con una servilleta de papel.

    Se quedó recargada en el banco, supongo que un poco adolorida, hasta que se levantó, se fue al baño de arriba y subí para darme una ducha.

    Eran cerca de las diez, ya no tenía caso ir a la oficina. Me acosté, esperando que saliera.

    Salió nuevamente mojada y entré a darme una ducha, pensando en que sería una mañana muy agotadora.

    Salí del baño y ya estaba ella en mi cama, cubierta con una sábana.

    Me metí a la cama y volvimos a empezar.

    Como ya me había venido dos veces pude aguantar más la erección, así que pudimos coger durante mucho tiempo en varias posiciones.

    Al final, ya estábamos agotados y sudorosos, ella me dijo
    - Oye, no te vas a venir?
    - Si quisiera, pero ya no puedo
    - ¿Quieres que te ayude?
    - ¿Puedes?
    - ¿Crees que no?

    Y diciendo esto se colocó en un 69 encima de mí. Dejándome ver, oler y sentir su pucha.

    Nos dimos a la tarea de una mutua mamada, le pasaba la lengua de la pucha al culo, alternando los dedos entre sus nalgas. Realmente era una experta mamadora y por fin me hizo venir con más fuerza que las veces anteriores.

    Cuando me estaba viniendo, apretó mi verga con los labios, succionando de arriba a abajo sin sacar la verga de su boca hasta que se tragó todo.

    Varias veces sentí correr por mi cara sus flujos, señal de que se había venido varias veces.

    Quedamos exhaustos y nos dormimos un buen rato.

    Al despertar, ella ya no estaba en la cama, percibí un aroma a comida y bajé, estaba en la cocina, preparando algo de comer.

    Comimos algo y regresamos a la cama, volvimos a hacerlo y cuando terminamos se metió a bañar.

    - Bueno, ya me voy
    - ¿No te vas a quedar?
    - No, tengo que irme, hicimos mal
    - Yo no me arrepiento
    - Yo tampoco, la pase muy bien
    - ¿Lo vamos a repetir?
    - No creo
    - Si te decides ¿me llamas?
    - Claro, adiós, nos dimos un beso enorme y aproveché nuevamente para acariciar sus nalgas, igual que lo había hecho.

    Levanté su falda y se resistía hasta que finalmente me dejó hacer.

    Moví su calzón a un lado, la puse encima del tocador y ahí sentada volvía a metérsela, con sorpresa me di cuenta que nuevamente se había venido.

    El descanso me había sentado bien, así que decidí que como despedida tenía que gozar nuevamente su culo.

    La dejé terminar y la ayuda a bajarse del tocador, la coloqué hincada en la cama, que era más alta que el sofá, le puse un poco del gel que usaba con mi esposa y se la metí, lentamente, gozando a cada metida su culo.

    Puse mis manos en sus senos y ella con una mano jugaba con su pucha.

    Decidí concentrarme en lo que estaba haciendo retardando mi venida, así que duré un buen rato, hasta que volvía venirme dentro de su culo.

    Me salí y me limpié la verga que aún estaba parada, me fui al baño a limpiarla y cuando regresé ella ya estaba en las escaleras.

    - Me voy
    - Espera otro rato
    - No, tu no tienes para cuando acabar
    - Tu tampoco
    - Mejor me voy
    - Quédate esta noche
    - No, ya no
    - Por favor
    - No
    - Sólo hoy
    - ¿Y nunca más?
    - Como tu quieras
    - Voy y regreso al rato
    - ¿De veras?
    - Te lo juro

    Me subí a dormir un rato, para esperarla descansado y efectivamente regresó. Serían cerca de las ocho de la noche cuando estaba llamando a la puerta.

    - Hola
    - Hola
    - Pasa
    - Gracias

    Dentro de la casa, nos besamos y me dijo
    - Si vamos a hacerlo, aquí no por favor
    - ¿Dónde?
    - Vamos a un hotel
    - ¿En serio?
    - Si, me quedo contigo toda la noche pero aquí no y nunca más
    - De acuerdo

    Salimos y nos fuimos a un hotel que está afuera de la ciudad

    Fue una noche gloriosa, nuevamente cogimos como locos, descansando muy poco. Ana era una mujer multiorgásmica.

    Al día siguiente la deje en un sitio de taxis y me fui a mi casa. Dos días in ir a la oficina.

    Nunca más volvió a repetirse, pero el recuerdo de mi comadre no se me quita de la cabeza. Cada que nos vemos, busco la oportunidad para estar cerca de ella y todo queda en manoseos a sus lindas nalgas.

    Me he prometido que volveré a hacerlo.
    Last edited by charlesxavier; 15-11 2008 at 08:11 PM. Reason: Publicación

  2. #2
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    Re: Mi Comadre Ana

    Muy buen relato, espero leer más historias tuyas.

  3. #3
    Pulpoture is offline Crítico de Relatos
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    Thumbs up Re: Mi Comadre Ana

    Muy bueno el relato y bien explicito, con una comadre de esas bonita y de buen trasero no se podía hacer otra cosa, deberías enviar mas relatos.

  4. #4
    mackybaloo's Avatar
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    Re: Mi Comadre Ana

    Buen relato me gusto ese modo cachondo de describir y nombrar las cosas, esa comadre tuya necesita mas atension.
    Espero que se me presente la oportunidad con mi nueva comadre que tienen una tetas de lujo y se ve que es caliente.

  5. #5
    kalivos's Avatar
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    Re: Mi Comadre Ana

    estuvo bueno el agasajo con la comadre y como la describes se ve que es una bomba! por lo demas tu relato esta bueno haber si luego nos platicas otra cuidese......
    SI ME CONCEDES TRES DESEOS .... YO PONGO EL CUARTO

  6. #6
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    Re: Mi Comadre Ana

    Buen relato, me calentó -que raro!!! jeje - ... me gusta la forma en las que se dan las cosas y la descripción de los momentos, sólo tengo un pero... porque no describiste lo que pasó en el hotel???.

    Lejos de ahi todo está muy bien.

    Saludos


  7. #7
    dav_hs's Avatar
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    Cool Re: Mi Comadre Ana

    buen relato, tu comadre se ve que es muy caliente pues accedio sin ningun problema a coger contigo. Coincido en que falto que describieras que paso en el hotel. Sigue escribiendo y espero pongas pronto lo del hotel.

  8. #8
    maite1 Invitado

    Re: Mi Comadre Ana

    mmm que rico, un relato deliciosamente lujurioso. Que dichosa tu comadre.

  9. #9
    ArmandoVazquez is offline Lector de Relatos
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    Re: Mi comadre Ana

    delicioso bien cachondo bueno el estilo de escribir asi calenton

  10. #10
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    Respuesta: Re: Mi Comadre Ana

    Quote Originally Posted by kalivos View Post
    estuvo bueno el agasajo con la comadre y como la describes se ve que es una bomba! por lo demas tu relato esta bueno haber si luego nos platicas otra cuidese......
    QUE BUENA ESTAS ME GUSTARIA QUE ME ESC.

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