Hola, mi nombre es claudia, soy una chica mexicana, casada, delgada, bien proporcionada, de tez blanca y cabello negro. quiero contarles una historia muuuy diferente.
una mañana, estaba sola en casa, buscando los adornos de navidad en el closet, me encontrè una caja que nunca había visto. al abrirla,... descubrì un enorme pene de plàstico, una especie de calzones negros donde se podía sostener el juguete, y unas revistas pornográficas, en donde una mujer usaba exactamente una verga como la que estaba en la caja, y se cogía por el culo a un hombre.

me exitó tanto ver las revistas, que no pude evitar masturbarme en el suelo. y es que el único que pudo guardar esa caja era mi marido, de modo que me imaginé que haría en casa cuando se quedaba solo. seguramente meterse esa rica verga en el ano!!!
esa noche le preparé una sopresa a mi marido. cuando entró a la recámara, me encontró con un bikini y un brasiere negros, y con la rica verga puesta entre mis piernas, tal y como se le paraba a él.

le ordene que se desnudara, y que me chupara el pene de plástico. después, lo puse en cuatro patas y le lami el hoyito muy despacito, mientras gemia de placer. lo calente tanto, que me´suplicó que se la metiera.
me puse gel en la verga, y le metí un par de dedos en el hoyo para lubricarlo. coloque la cabezota de la verga entre sus nalgas, y comence a empujar con mi cadera.

la cabeza entro en su ano, y poco a poco le meti el resto del tronco. me sorprendio cuanto se podia abrir el ano de un hombre. empujé mis caderas hasta que le sumergí toda la verga, mientras el gemía. comence a sacarla y meterla muy despacio, hasta que el me acompañó con sus caderas y empezó a darse más fuerte, abriendose las nalgas con ambas manos.

yo me pellizcaba los pezones mientras lo veía disfrutar el tremendo pene. nunca me había sentido tan exitada en mi vidadespués lo obligué a voltearse boca arriba, puse sus piernas en mis hombros, y sguí cogièndomelo, sin dejarlo que se agarrara su propia verga. estaba tan mojado su hoyo, que podia ver como entraba y salía la verga de plástico sin problema, mientras su palote crecía y crecía de puro placer..

al final, le dí con todas mis fuerzas, y mientras sus nalgas chocaban ruidosamente con mis muslos, el se masturbó hasta que terminó entre gritos. nos abrazamos, nos besamos y yo me metí un vibrador en el clítoris hasta venirme muchas veces. desde entonces, me lo cojo cada fin de semana. claudia.