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    georgito está desconectado Lector de Relatos
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    MIS PRIMOS LOS MELLIZOS 4 (PARTE 3 DE 3)

    MIS PRIMOS LOS MELLIZOS 4
    Jorge me había hecho prometerle que el domingo me dejaría cachar por su amigo Mario. Y que él también cacharía con el putito al que se culiaba su amigo.
    A mí la idea me agradaba. Sería testigo de cómo Jorge se culiaba a un chiquillo, y de sólo pensarlo se me paraba la pinga. Y me ponía más arrecho saber que después me cacharían a mí.
    Pero no tuve que esperar hasta el domingo para saber que iba a volver a probar verga: Gilmar y Freddy habían llegado de visita a mi casa.
    Al verlos allí, sentí cómo un cosquilleo extraño me recorría el cuerpo, y se detenía en mi culo y mi pene.
    Ellos querían culiarme, lo noté cuando le pedían permiso a mi padre para que nos dejara ir al río, y me dirigían miradas morbosas.
    En el camino me dijeron que me querían cachar, pero Freddy era el que más insistía. Yo sólo lo miraba y sonreía.
    “Tienes un culaso, puto. ¿Nos dejarás cacharte, verdad?” decía Freddy “debes de estar cerradito, si desde hace rato que te cogimos” siguió sin esperar respuesta, y tocándome el culo.
    Obviamente se lo permitía porque ya estábamos en el camino del río y no había nadie que nos mirara.
    “Desde que te penetramos, nadie te ha penetrado, ¿verdad?”.
    Yo no respondí y seguí caminando.
    “Ya pues, habla, ¿te han cachado?” me cuestionó Gilmar.
    Yo no sabía qué decirles, y como no les respondí…
    “Si te callas es por que sí te han cachado”. Argumentó Freddy.

    Mientras nadábamos, Freddy se me acercó por detrás y me tocó mi trasero.
    “déjame que te cache” me dijo al oído.
    “No, por acá pasa gente”.
    “Mientas yo te penetro, Gilmar puede vigilar por si viene alguien”.
    “Sí, yo les aviso” dijo éste.
    Freddy me bajó los pantaloncillos y me hizo inclinar hacia adelante. Yo me puse de rodillas a un costado del río, y él me penetró muy fácilmente.
    “Ah sí William, ¿que se te mete como si nada?”.
    Gilmar no escuchaba porque estaba de guardia en la calle.
    Pero Freddy continúo. Quizás no le importara que yo estuviera bien abierto, sino tener un hueco dónde meterla. Simplemente, él estaba confirmando sus sospechas.
    Él me metió la pinga varias veces, aunque yo no sentía mucho. Pero mi ano se contraía, y Freddy me raspaba. Y ahí estaba otra vez la sensación de querer orinar.
    “Qué rico”. Dije, sin poder evitarlo.
    “¿Te gusta, eh?”.
    Entonces me agarró más fuerte y me azotó con su pinga hasta dejar su leche dentro de mí.
    “Te he dejado mi leche, putito”.
    Y se salió. Yo sólo quería que me abrieran más, estaba arrecho.
    “Ya Gilmar, ven tú que yo ya la di…tiene bien abierto el ano, parece que cachó sin nosotros”, le dice a Gilmar con una enorme sonrisa, cuando este se acercaba.
    “Ve tú, luego viene alguien”.
    Gilmar hizo que me arrodillara y la metió de un empujón. Yo comencé a masturbarme.
    Estaba arrecho.
    “Métemela duro Gilmar, dale con fuerza” le pedí. Él solamente sonrió.
    “¿con cuantos cacharas acá, porque te gusta la pinga?”.
    “No. Ustedes me ponen arrecho, y además ya casi se me viene al leche y por eso me quiero que me culeés rico”.
    Gilmar lo hizo. Le dio rápido y con fuerzas. Sus testículo chocaban con los míos, y mi hueco hacía un ruido extraño.
    Hasta que Gilmar me dice que se viene, y yo también me vine junto a él.

    De camino a casa, ellos me preguntaron con quién cachaba, que ellos también querían.
    “Ya pues, sólo dinos nada más, que no vamos a hablar”.
    “Con nadie, sólo que yo mismo me meto mis dedos al masturbarme, por eso estoy así”…les dije, pero como que no los convencí…

    Una vez en el cuarto, mientras nos poníamos ropa seca, Freddy cierra la puerta y me dice en voz baja…
    “Déjate cachar la última vez”.
    “No, acá entra mi mama a veces”.
    “No, rápido”.
    Y me bajó el bóxer y me metió su pinga por segunda vez. Yo se lo permití por no hacer ruido y así me quedé, quieto.
    Él tenía la pinga fresca, y estaba húmeda. Y entraba y salía de mí con facilidad.
    “así, dale”.
    Gilmar sólo nos miraba, pero pronto tuvo una enorme erección y se nos acercó para que yo se la chupara.
    Yo agarré esa pinga entre mis manos y le pasé mi lengua por la cabecita, y luego la introduje hasta tocar mi garganta. No era tan grande como la de Jorge, así que la succionaba con facilidad. Hasta tocar sus testículos con mis labios.
    Freddy me embestía con fuerza y me hacía enterrarme las dos vergas completas, una por el ano y la otra por la boca, hasta que Fred se estremeció y me chorreó el culo. Y Gilmar hizo lo mismo dentro de mi boca.

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    Respuesta: MIS PRIMOS LOS MELLIZOS 4 (PARTE 3 DE 3)

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